Pensiones,
SMI, crisis que no se vieron venir... La economía no es una ciencia exacta,
pero hay una razón que explica por qué las predicciones yerran en muchas
ocasiones: la ideología y los intereses partidistas
La economía es una ciencia social, pero no es una ciencia exacta. Pese a ello, hace ya mucho tiempo que las principales instituciones económicas, así como gobiernos, universidades y los propios economistas recurren de forma constante a las predicciones. Estas se aceptan casi como verdades reveladas y ya forman parte de la propia esencia de la teoría económica. El problema es que esos pronósticos fallan más de lo que aciertan.
Juan Torres López,
recién jubilado de su cátedra de Economía Aplicada en la Universidad de
Sevilla, aporta una cifra demoledora en este sentido: "De 3.200
pronósticos, el Fondo Monetario Internacional (FMI) acierta solo el 6% y de 153
recesiones económicas solo ha sido capaz de adelantar cinco", cuenta
Torres López.
Los datos son
elocuentes; “los grandes organismos económicos fallan
estrepitosamente", se reafirma este experto.
El economista
andaluz aduce que hay principalmente dos motivos que explican estos fallos tan
estrepitosos. El primero de ellos es la dificultad intrínseca que conlleva
hacer predicciones en cualquier ámbito de las ciencias sociales. "En
materia de comportamientos sociales la predicción siempre es muy difícil, y más
si hablamos de proyecciones macroeconómicas. En economía tenemos crisis y hay
mucha más volatilidad. Todo es más imprevisible", apunta Torres López.
"Un
economista es quien te explica mañana por qué lo que predijo ayer no se ha
cumplido hoy. Este viejo chascarrillo atribuido a Laurence J. Peter, un
pedagogo y escritor canadiense, conocido sobre todo por haber formulado el
Principio de Peter, no deja de ser un chiste con cierta retranca, pero no es
menos cierto que también refleja una realidad incuestionable: las predicciones
económicas no son infalibles. Ahora que 2025 acaba de terminar y las
previsiones para 2026 han copado los titulares de la prensa económica, quizás
convenga tener en cuenta este viejo aforismo”.
Juan Torres López:
"Hay modelos que desfiguran la realidad porque se busca otra
conclusión"
La segunda razón que explica estos fallos recurrentes de las predicciones económicas es más deshonesta, por así decirlo. "Hay sesgos de conocimiento muy importantes que tienen que ver primero con la ideología de quienes hacen las predicciones, y luego con los intereses que defienden", explica Torres López.
"Hay modelos
que desfiguran la realidad porque se busca otra conclusión. Un caso flagrante
es el de las pensiones públicas: se repite constantemente que no son
sostenibles y se paga a gente para que se equivoque y diga precisamente eso", abunda el
economista.
En este sentido,
el antiguo catedrático de la Universidad de Sevilla denuncia desde hace tiempo "el
fraude intelectual de la teoría económica moderna". Lo ha hecho
en la mayoría de sus libros. "El fraude consiste en aceptar como
verdades datos y previsiones que se sabe desde principio que son falsos. Ese
fraude ha pigmentado de tal manera el hacer de las instituciones y de los
gobiernos que al final fracasan constantemente en sus predicciones",
afirma Torres López.
"Si los
bancos centrales tienen modelos predictivos sobre la situación macroeconómica
que no contemplan el dinero o la deuda, ¿cómo van a poder hacer predicciones
aceptadas por todos? Si utilizas un modelo para hacer una predicción sobre la
sostenibilidad de las pensiones en el que no incorporas la inmigración, ya
sabes que te vas a equivocar" -explica Torres López.
"Se hace trampa", añade el economista a guisa de conclusión.
Otra teoría económica que fracasó, por hacerle caso,
muchas personas perdieron su hígado y su fondo de pensiones
Varios ejemplos
“El error de
previsión más sangrante de las últimas décadas —y el que ayuda a dimensionar la
magnitud de estos fallos, es el de la ceguera que demostraron todos los
expertos, organismos internacionales y gobiernos a la hora de anticipar la
crisis financiera de 2008. El año anterior, en 2007, las previsiones apuntaban
a un crecimiento moderado de la economía. Nadie fue capaz de anticipar el
colapso de Lehman Brothers en septiembre de 2008. Todavía en aquella fecha,
todos los analistas insistían en que el sistema bancario era estable”.
“Otro error
clásico
—y premeditado, según la teoría de Torres López— es la afirmación de que la
subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) perjudica a la creación de
empleo. Ese fue el discurso que entonó el Banco de España en 2019, cuando el
Gobierno anunció su intención de subir el SMI. Aquel año el salario mínimo, que
entonces estaba en 735 euros, alcanzó los 900 euros, un 22,3% más. La derecha y
los empresarios criticaron con intensidad aquella subida y pronosticaron una
destrucción de empleo que nunca ocurrió. Es más, según los datos de la Encuesta
de Población Activa (EPA), la tasa de desempleo en el tercer trimestre de 2019
estaba en el 13,92%; seis años después, con un salario mínimo de 1.184 euros
brutos, un 20,5% superior al de 2019, la tasa de desempleo se sitúa en el
10,45%.”
“Otro ejemplo
cristalino sobre cómo las predicciones económicas no siempre son inocentes y
tampoco se ajustan a la realidad gira en torno a la sostenibilidad de las
pensiones. Muchos economistas e instituciones alimentan un discurso basado en
el miedo, anticipando que a medio plazo las pensiones públicas no son
sostenibles. Quienes defienden este discurso recurren a una trampa contable
para señalar que la Seguridad Social es deficitaria, cuando la realidad muestra
todo lo contrario”.
"En ningún
otro ámbito de la vida económica o social se permitiría que estuviera al mando
de la nave gente con tan poco éxito. Se equivocan constantemente, pero en
realidad es que no les importa", concluye Juan Torres López.
|
Información personal |
|
|
Nacimiento |
|
|
Nacionalidad |
Española |
|
Educación |
|
|
Educado en |
Universidad de
Málaga (Doctorado en Economía) |
|
Información profesional |
|
|
Ocupación |
|
|
Área |
|
|
Empleador |
|
|
Sitio web |
|




No hay comentarios:
Publicar un comentario